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El CFO afirma que SpaceX (SPCX.US) tiene mayor confianza en el objetivo de ingresos anualizados de cien mil millones de dólares. El poder de computación terrestre recibe grandes pedidos, y la visión de inteligencia artificial espacial abre nuevas oportunidades.

El CFO afirma que SpaceX (SPCX.US) tiene mayor confianza en el objetivo de ingresos anualizados de cien mil millones de dólares. El poder de computación terrestre recibe grandes pedidos, y la visión de inteligencia artificial espacial abre nuevas oportunidades.

智通财经智通财经2026/09/11 13:41
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By:智通财经

El director financiero Brett Johnson afirmó que la empresa está más convencida de poder alcanzar un ingreso anualizado de 100 mil millones de dólares.

Según informó la APP de Finanzas Zhihui, SpaceX (SPCX.US), líder en IA y exploración espacial fundada y dirigida por Elon Musk, presentó nuevas actualizaciones en la esperada Conferencia Communacopia+ de Goldman Sachs, revelando que un nuevo acuerdo de suministro de recursos de infraestructura de computación de IA aportará ingresos mensuales de 1.110 millones de dólares a partir de diciembre, lo que anualizado representa aproximadamente 13.320 millones de dólares. Este avance fortalece la confianza del equipo directivo en alcanzar la meta de 100.000 millones de dólares en ingresos anualizados, y, al mismo tiempo, destaca que los negocios relacionados con la infraestructura de cómputo de IA se están convirtiendo rápidamente en el núcleo del crecimiento de la compañía. El director financiero de SpaceX, Brett Johnson, también anunció el cronograma de importantes hitos en líneas de negocio de crecimiento clave, tales como la expansión de la capacidad de computación terrestre, el despliegue de computación orbital de IA, la comercialización a gran escala de Starship y la conectividad satelital directa para teléfonos móviles.

Los 100.000 millones de dólares constituyen el objetivo de SpaceX para alcanzar una tasa de ingresos anualizados para finales de 2026. La clave de este ambicioso objetivo radica en la velocidad de crecimiento de los ingresos: para lograrlo, SpaceX deberá registrar unos ingresos mensuales de aproximadamente 8.333 millones de dólares, lo que equivale a unas 3,2 veces el promedio mensual de 2.600 millones de dólares alcanzado por la empresa en el segundo trimestre.

Anteriormente, Musk publicó en la red social X que espera que los ingresos anuales de SpaceX alcancen alrededor de 3,5 billones de dólares en torno a 2033, una proyección aún más agresiva que su objetivo anterior de “1 billón de dólares en 2030”; usando como base la estimación de Wall Street de 100.000 millones en ingresos para 2027, esto implicaría un aumento de 35 veces en seis años y un crecimiento anual compuesto de aproximadamente el 81%. Sin embargo, esa es una predicción personal de Musk y no una guía formal de la empresa.

Los acuerdos de cómputo firmados con Google y Anthropic representan alrededor de 920 millones y 1.250 millones de dólares mensuales, respectivamente. Si el nuevo contrato comienza según lo previsto y los dos acuerdos previos mantienen ese volumen, el total mensual combinado sería de unos 3.280 millones de dólares. Estas cifras evidencian que las compras de clientes externos se están convirtiendo en un pilar clave de la expansión de ingresos de SpaceX. No obstante, las perspectivas de ingresos del acuerdo de servicios de computación en la nube de IA por 6.700 millones de dólares carecen, en los materiales base actuales de la compañía, de un plazo contractual claro por lo que no es posible sumarlas directamente a los cálculos de ingresos mensuales o anuales.

Estos avances positivos respaldan la idea de que las fuentes de crecimiento de SpaceX se extienden ahora al negocio comercial de servicios de cómputo, al tiempo que mantienen una perspectiva de crecimiento a largo plazo para la computación orbital: los contratos de cómputo terrestre impulsan la expansión de ingresos a corto plazo, mientras que la visión de centros de datos de IA en órbita amplía el espacio de crecimiento a futuro. Para las operaciones temáticas de cómputo de IA, los grandes acuerdos de servicios de nube de IA liderados por SpaceX refuerzan notablemente el optimismo del mercado sobre la demanda en la cadena de valor de cómputo de IA.

En la Conferencia Communacopia+ de Goldman Sachs, SpaceX mostró una gran confianza en alcanzar la meta de 100.000 millones de dólares en ingresos anualizados, y la compañía planea aumentar la capacidad de infraestructura de IA terrestre de poco más de 2 GW a finales de 2026 a entre 5 y 10 GW en 2027, además de explorar la computación orbital para superar las limitaciones del suministro eléctrico en tierra. SpaceX aspira a comenzar la comercialización de cómputo orbital modular para finales de esta década, con el objetivo a largo plazo de desplegar 100 GW de capacidad computacional de IA en órbita por año, lo que equivaldría, si operase de manera continua todo el año, a aproximadamente una quinta parte de la generación eléctrica anual total de Estados Unidos en 2025.

La nueva ola de contratos de cómputo de IA refuerza la meta: el superimperio “IA+Espacio” se acerca a los 100.000 millones en la fase crítica de entrega

Brett Johnson, CFO de SpaceX, declaró que la compañía está aún más convencida de poder lograr los 100.000 millones de dólares en ingresos anualizados, destacando el gran optimismo de los directivos y el mercado sobre el rápido crecimiento de este gigante tecnológico de IA, recursos masivos de computación de IA, exploración espacial comercial e Internet satelital bajo el liderazgo de Elon Musk.

Johnson, durante la conferencia Communacopia+ de Goldman Sachs, anunció que ya han firmado un nuevo acuerdo para suministrar cómputo de IA a un cliente no revelado, por un valor mensual de 1.110 millones de dólares a partir de diciembre, lo que corresponde a unos 13.000 millones anualizados. Añadió además que este nuevo acuerdo fortalece la confianza de SpaceX en alcanzar la meta de los 100.000 millones en tasa de ingresos anualizada.

También habló del plan para expandir la capacidad de cómputo de IA en tierra, señalando que la empresa espera alcanzar algo más de 2 GW desplegados a finales de 2026 y un objetivo de 5 a 10 GW para 2027.

Johnson apuntó que el suministro eléctrico se está convirtiendo progresivamente en un factor limitante para la infraestructura de IA terrestre, razón por la cual SpaceX considera la computación orbital como una oportunidad estratégica a largo plazo.

Desde el punto de vista numérico, la meta de ingresos anualizados se calcula multiplicando los ingresos mensuales por 12, y no implica necesariamente que el reporte fiscal de 2026 muestre 100.000 millones de ingresos. Es posible que SpaceX deba alcanzar unos ingresos mensuales de 8.300 millones para lograr este nivel. El reporte de ingresos del segundo trimestre de esta compañía híbrida de IA, exploración espacial comercial y satélites fue de 7.800 millones, equivalente a unos 2.600 millones mensuales, por lo que deberían triplicar esa cifra mensual.

Los acuerdos vigentes incluyen uno de 6.700 millones de dólares en servicios de computación en la nube de IA que irá aumentando su volumen de forma progresiva a partir de octubre, y otro de hosting de IA por 1.110 millones de dólares mensuales a partir de diciembre. Los megaacuerdos con gigantes de la IA global como Google y Anthropic, próxima a cotizar en bolsa, ya están generando más de 2.000 millones mensuales.

Alcanzar la cifra de 100.000 millones dependerá de la velocidad de expansión de estas líneas de negocio; cualquier retraso en entregas o ralentización en el crecimiento podría impedir a SpaceX cumplir el objetivo anualizado.

Johnson declaró anteriormente que, debido a los contratos de alquiler de cómputo ya firmados, la inversión de SpaceX en infraestructura de IA podría recuperarse incluso en menos de un año.

Morgan Stanley, el gigante financiero de Wall Street, señaló en torno al modelo de inteligencia artificial general OpenAI Astra —calificado por Jensen Huang, CEO de Nvidia, como el inicio de la “era AGI”— que el salto en las capacidades de los grandes modelos de IA hace económicamente viable migrar cada vez más cargas de trabajo, fortaleciendo los eslabones de capacidad de cómputo, suministro de energía a centros de datos, carriers y almacenamiento. En su modelo, la capacidad eléctrica acompañando la infraestructura de los megaclientes cloud pasa de unos 35 GW en 2025 a unos 145 GW en 2028, unas 4,1 veces más.

El lanzamiento de Astra ha elevado las expectativas sobre la inteligencia artificial general (AGI), trayendo consigo una mayor demanda de cómputo, sobre todo bajo esquemas de “pago por resultado”, lo que podría disparar el consumo de cómputo, mientras que la evidencia más directa de esta demanda inmediata proviene del propio proceso de I+D de la IA —es decir, la trayectoria de RSI (“Recursiva Mejora Autónoma”) donde la IA crea IA.

A medida que los avanzados modelos de frontera como Astra impulsan la demanda de cómputo, Morgan Stanley prevé que el gasto total en data centers de los cuatro grandes operadores de computación y servicios de IA de América del Norte escalará de 917.000 millones en 2026 a 1,47 billones en 2027 y 1,64 billones en 2028, mientras que la capacidad desplegada crecerá de 35 GW en 2025 a 145 GW en 2028.

La continuidad de la inversión en IA dependerá de si el retorno de capital y el flujo operativo pueden sostener la expansión. Los escenarios de la firma muestran que las compañías de modelos que prestan API sobre infraestructura propia logran una tasa interna de retorno (ROIC) de alrededor del 46%, mayor que el 31% de los proveedores cloud que arriendan GPU y el 25% de quienes usan infraestructura de terceros. Esto favorece los negocios que integran modelo, computación y canales comerciales, aunque esos son valores derivados de modelos cuantitativos. Por otra parte, Morgan Stanley prevé que el flujo operativo combinado de las cuatro grandes pase de 739.000 millones en 2026 a 1,23 billones en 2028, mientras la necesidad de financiación cae de 238.000 millones a 90.000 millones.

La expansión del cómputo en tierra impulsa pedidos de IA, la visión espacial amplía el potencial de crecimiento futuro

El plan de expansión de la infraestructura de IA terrestre de SpaceX provee un referente concreto para que gigantes financieros como Morgan Stanley y Goldman Sachs evalúen la demanda real de la cadena de valor. SpaceX planea instalar algo más de 2 GW de infraestructura de IA para finales de 2026, y apunta a entre 5 y 10 GW para 2027.

El gigavatio mide la potencia eléctrica de la infraestructura correspondiente, aunque la capacidad real de cómputo depende de la configuración de chips, la eficiencia de clúster y la utilización. Desde una lógica de ingeniería y negocio, los agentes inteligentes encargados de ejecutar tareas complejas de forma continua y con herramientas recurrentemente invocadas, aumentan la demanda de computación, almacenamiento y red; los pedidos anticipados de capacidad por parte de los grandes clientes son una señal positiva de que esta demanda ya se está convirtiendo en compromisos comerciales. El desarrollo de infraestructura impulsa pedidos de aceleradores de computación AI (GPU/TPU/XPU), DRAM/HBM de alto rendimiento para centros de datos, memorias empresariales SSD, interconexión óptica y equipos de energía, aunque el beneficio real para los proveedores dependerá del avance de la puesta en marcha y su cuota de pedidos.

La computación de IA en órbita es el camino de largo plazo de SpaceX para superar el cuello de botella eléctrico en tierra. La compañía ha solicitado autorización para desplegar hasta un millón de satélites de centros de datos en órbita, y recientes informes sugieren que los primeros podrían lanzarse a finales de 2027, aunque este sigue siendo por ahora un plan a largo plazo.

La ventaja de los centros de datos de IA en el espacio radica en aprovechar la luz solar continua en ciertas órbitas, reduciendo la dependencia de la red eléctrica terrestre y de los terrenos; los retos técnicos incluyen el coste de lanzamiento, calidad del sistema eléctrico, entorno de radiación, capacidad de comunicación, actualización y mantenimiento de equipos. En particular, los inversores deben comprender el reto de la disipación de calor: en el vacío espacial no hay convección de aire, por lo que el calor residual de los chips debe transferirse mediante sistemas conductores a radiadores y evacuarse por radiación, lo que implica restricciones tanto en masa como en superficie.

La lógica básica de estos centros de datos es captar energía solar en órbita y computar localmente, transmitiendo los datos procesados a la Tierra, minimizando así la necesidad de ampliar redes eléctricas terrestres, la ocupación de terrenos y el consumo de agua para refrigeración.

La elección de órbitas sincrónicas solares ayuda a asegurar casi continua exposición solar y reducirá la necesidad de almacenamiento de energía; sin embargo, las bajas temperaturas espaciales no implican una refrigeración automática: casi toda la electricidad consumida por los equipos se convierte en calor, y el vacío impide la transferencia por aire, requiriendo disipación mediante tuberías térmicas o bucles de fluido hasta radiadores, que expulsan la energía por radiación.

Por ello, el peso y el coste de lanzamiento de las grandes superficies de refrigeración, la tolerancia a la radiación de los chips, la comunicacion intersatélite de alto ancho de banda y el mantenimiento en órbita siguen siendo cuellos de botella críticos para la escalabilidad. Las celdas solares ultraligeras mejoran considerablemente el suministro de energía, pero la viabilidad económica del sistema completo depende de la maduración simultánea de todas estas condiciones ingenieriles.

Justo después de que Nvidia —el gigante de chips de IA— elevara las previsiones globales de inversión en IA y presentara resultados muy sólidos que impulsaron un nuevo mercado alcista en la cadena de cómputo de IA, Musk busca llevar la infraestructura de IA de la Tierra a la órbita: SpaceX (SPCX.US) planea lanzar en el cuarto trimestre de 2027 los primeros satélites data center de IA, dotados de clusters de GPUs de IA en arquitectura Vera Rubin de próxima generación de Nvidia, alcanzando “escala significativa” en 2028. Esto no implica la rápida sustitución de los centros de datos en tierra, sino una apuesta por que el cómputo orbital suplirá las limitaciones de electricidad, terreno y agua, convirtiéndose en una nueva capa de suministro para la computación de IA.

La hipótesis de fondo de Musk y del equipo de SpaceX es que la demanda global de cómputo en centros de datos podría alcanzar los 235 GW para 2030, con el 70% destinado a IA, mientras que la infraestructura eléctrica, los terrenos, trámites y restricciones ambientales en la Tierra no soportarán una expansión a escala de teravatios; el Sol, sin embargo, representa el 99,8% de la energía del sistema solar. Por ello, SpaceX planea empezar la comercialización de cómputo orbital modular para finales de esta década, con la meta a largo plazo de lanzar 100 GW de computación de IA en órbita por año, equivalente a una quinta parte de la generación eléctrica anual de EEUU en 2025, si funcionara a plena capacidad todo el año.

El folleto de colocación de SpaceX define explícitamente como un cambio de paradigma estratégico a largo plazo el “desarrollar una civilización espacial sostenible en constante expansión, con el objetivo final de explotar toda la energía solar a través de una civilización tipo II”; Musk también ha afirmado que fábricas satelitales en la Luna, aceleradores de masa (“Mass Driver”) y el despliegue anual de más de 100 TW en hardware de IA supondrán avances significativos hacia alcanzar ese nivel de civilización “Tipo II”.

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