La Reserva Federal de Nueva York desglosa las reservas mundiales de dólares: la participación del dólar disminuye, pero la narrativa de la “desdolarización” está demasiado exagerada
Según un estudio del Banco de la Reserva Federal de Nueva York, la disminución de la proporción del dólar en las reservas de divisas no refleja una salida generalizada de capitales desde el dólar, sino que se debe únicamente a las operaciones de unos pocos gestores de reservas.
De acuerdo con informes de Infomercados Financieros, según el último informe de investigación divulgado por el Banco de la Reserva Federal de Nueva York (NY Fed), una de las 12 sucursales regionales del sistema de la Reserva Federal de Estados Unidos, la disminución de la participación del dólar en las reservas mundiales de divisas no refleja que los activos de reserva estén migrando masivamente y de forma generalizada del dólar hacia otras monedas o reservas de oro. Más bien, es resultado de acciones deliberadas de "desdolarización" adoptadas principalmente por algunos pocos gestores de reservas, como el Banco Central de Rusia.
Al mismo tiempo, la NY Fed enfría el relato de una “desdolarización total”, aunque sin negar el valor positivo de la asignación de activos en oro. La proporción del dólar en las reservas oficiales mundiales pasó del 64% en 2015 a aproximadamente el 56% en 2025, una caída de 8 puntos porcentuales. Sin embargo, la investigación de la NY Fed muestra que, en los dos periodos estudiados desde 2015, la cantidad de países que han aumentado o reducido su exposición al dólar es más o menos equivalente, concentrándose la reducción principalmente en algunos pocos grandes gestores de reservas.
Entre ellos, las contribuciones de China, Rusia, México y Marruecos entre 2019 y 2023 incluyen estimaciones basadas en lagunas de datos. Esto indica, en cierta medida, que la disminución de la proporción del dólar en las reservas mundiales de divisas no debe interpretarse directamente como una retirada generalizada de la moneda estadounidense por parte de los grandes bancos centrales.
El año pasado, la tenencia de dólares representó el 56% de las reservas oficiales de divisas extranjeras, frente al 64% de hace una década. Aunque este cambio suele citarse como evidencia de una desdolarización generalizada, los investigadores del sistema de la Reserva Federal indican que su análisis demuestra que, en los dos periodos estudiados desde 2015, el número de países que incrementaron y redujeron su exposición al dólar es aproximadamente igual.
En cuanto al valor a largo plazo de asignar oro en las reservas, las presiones fiscales estadounidenses brindan una base importante para ver el oro como cobertura ante riesgos de crédito soberano. De acuerdo a una encuesta de Bloomberg Intelligence a gestores globales de activos, la expansión del déficit fiscal y la reactivación de las operaciones de recompra del Tesoro han vuelto a estimular las operaciones de cobertura de riesgo de crédito fiscal, con activos como el oro.
Reserva Federal de Nueva York: Se ha exagerado el grado de alejamiento global del dólar
“Casi no hay evidencia de que los sectores oficiales estén diversificando sistemáticamente para reducir su exposición al riesgo en dólares”, escribieron Linda S. Goldberg y Sneha P. T. Sarathy en un artículo de investigación de la Reserva Federal publicado la semana pasada. “Las estadísticas agregadas pueden inducir a error acerca de la tendencia general, ya que en realidad reflejan las acciones concentradas de unos cuantos grandes gestores de reservas.”
La investigación de la NY Fed muestra que entre 2015 y 2019, la reducción activa de la exposición al dólar provino principalmente de China y Rusia; y entre 2019 y 2023, la caída de la proporción del dólar se debió en gran medida a China, Rusia, México y Marruecos.
Los investigadores de la Reserva Federal señalan que los ajustes en otros países reflejan principalmente necesidades particulares, como la obtención de liquidez en dólares, la intervención y gestión de tipos de cambio, y la protección frente a shocks de financiamiento.
“Estos factores siguen siendo potentes”, añadieron. “Los cambios en el tamaño de las reservas reflejan que cada país, en diferentes momentos, toma medidas únicas de gestión de divisas de acuerdo con sus propias necesidades de gestión de reservas, no un alejamiento sistemático del dólar.”
Datos publicados por el Fondo Monetario Internacional en enero muestran que la participación del dólar en las reservas extranjeras centrales bajó a su nivel más bajo desde 1995, pero este descenso se debe a la depreciación del dólar, no a una reducción de las posiciones. No obstante, otro estudio difundido en junio afirma que la mayoría de los bancos centrales del mundo planean reducir su exposición al dólar en el largo plazo.
Recientemente, la lógica central compartida por los gigantes financieros de Wall Street que optan por posiciones alcistas en oro se centra en la importancia creciente de la diversificación de reservas y el valor de cobertura de los portafolios, mientras que la preocupación por el crédito fiscal del gobierno estadounidense es el principal factor de apoyo para ambas razones. La NY Fed enfría el relato sobre la “desdolarización total”, aunque sin descartar el valor del oro en las carteras.
La Oficina Presupuestaria del Congreso de EE.UU. prevé, en un informe de febrero, que el déficit fiscal federal aumentará de unos 1.9 billones de dólares en el año fiscal 2026 a unos 3.1 billones en 2036, mientras que la deuda federal en manos del público en proporción al PIB aumentaría en ese periodo del 101% al 120%. La emisión constante de bonos, la incertidumbre inflacionaria y las dudas sobre la sustentabilidad fiscal podrían hacer que los inversores exijan una prima mayor en los bonos del Tesoro de largo plazo. Por eso, el aumento del rendimiento de los bonos largos podría reflejar tanto expectativas de suba de tasas como una mayor demanda de compensación por riesgo fiscal, siendo este último el motivo central para el incremento de la asignación de oro entre instituciones globales, incluidas las bancas centrales.
Además, el Tesoro de EE.UU. ya ha reforzado el apoyo al mercado de bonos largos: según un anuncio del 19 de agosto, desde el 9 de septiembre, el límite de recompra de bonos nominales antiguos con interés residual entre 10-20 años y 20-30 años pasa de 2.000 a al menos 4.000 millones de dólares por operación, lo que ayuda a mejorar la liquidez de mercado pero no equivale a flexibilización cuantitativa de la Fed ni elimina el déficit fiscal.
Regreso de los “aliados” del oro: cobertura de crédito fiscal y alivio energético abren dos caminos alcistas
Société Générale y Deutsche Bank llaman la atención sobre la mejora en la estructura de compra de oro. SocGen, tras reducir posiciones en el primer semestre, vuelve a apostar por el metal dorado, estimando que ya se asimiló el shock por expectativa hawkish, y que la compra por parte de bancos centrales, riesgos geopolíticos y preocupaciones sobre deuda soberana avalan el valor del oro como reserva a largo plazo. Deutsche Bank se concentra en los flujos de capital: el volumen de venta de comerciales y minoristas disminuye y fondos de cobertura, gestoras de activos y bancos vuelven a comprar, aunque con posiciones todavía bajas. El denominador común de ambas visiones es que, ante el creciente desequilibrio fiscal de EE.UU., el rebalanceo institucional podría sostener la demanda más allá de simples episodios de aversión al riesgo.
Los grandes fondos de inversión ya están actuando. Amundi aprovechó la corrección para sumar oro, previendo que el metal toque nuevamente los 5.000 dólares hacia finales de 2026; Pictet, Robeco y Fidelity International también recompraron posiciones recortadas anteriormente. La demanda oficial también muestra una mejora trimestral: según el Consejo Mundial del Oro, los bancos centrales compraron 288,9 toneladas netas en el segundo trimestre, un 62% más interanual y el mayor registro para ese trimestre, aunque el volumen acumulado en el semestre sigue en mínimos desde 2022, lo que brinda soporte lógico para una recuperación del interés comprador.
Citi ofrece otra vía alcista: el enfriamiento energético tras el alivio en Oriente Medio. Toma como escenario base que el Estrecho de Ormuz reabra en el cuarto trimestre de 2026, con el precio del Brent bajando de 86 dólares por barril en el tercer trimestre a 70 en el cuarto, y a 65 en 2027. El menor costo energético aliviaría las presiones externas y fiscales en mercados emergentes, liberando demanda física de oro; si esto va acompañado de expectativas de flexibilización de política, baja del dólar y de tasas reales, caería el costo de mantener oro. Sin embargo, Citi aclara que la caída del precio del crudo no garantiza rendimientos reales más bajos, pues todo depende de la respuesta del banco central y de los datos de inflación PCE. Tomando 4.500 dólares como referencia, los objetivos de Citi de 4.800 y 5.000 dólares implican subas potenciales del 6,7% y 11,1%, respectivamente.
El fundador de Bridgewater Associates, Ray Dalio, volvió a advertir sobre la situación fiscal de EE.UU. Para él, el reciente anuncio de la secretaria del Tesoro, Janet Yellen, de expandir las recompras de bonos largos, sumado al alza de tasas a largo plazo y la reducción de exposición de Japón al mercado de deuda estadounidense, pueden indicar que las cuentas de EE.UU. se aproximan a un punto de inflexión. Si el problema de deuda no se resuelve pronto, en los próximos años el país podría sufrir una crisis de deuda más seria. Por lo tanto, Dalio aconseja a los inversores aumentar su tenencia de oro.
El exclusivo “Indicador Bull & Bear” diseñado por Bank of America ha subido a 9,5, alcanzando zona de “venta”. Por ende, el equipo de estrategia dirigido por Michael Hartnett, conocido como el “estratega más preciso de Wall Street”, recomienda cubrir la dilución del crédito en dólares con posiciones en oro, apostar por materias primas y recursos necesarios para el desarrollo de IA, y vender bonos vinculados a IA, advirtiendo sobre grandes tecnológicas súper apalancadas, crédito privado y activos cíclicos financieros.
La “paradoja de nicho” del oro es el aspecto más explosivo de esta lógica alcista de largo plazo: si bien el valor total del oro en superficie supera los 30 billones de dólares y su volumen diario de negociación supera los 300.000 millones, una gran parte está en manos de bancos centrales, joyería y posiciones a muy largo plazo. El gigantesco volumen operado en Londres circula principalmente entre bancos, creadores de mercado y algoritmos, por lo que el mercado verdaderamente disponible para nuevos grandes inversores de largo plazo es mucho menor que el valor nominal. Datos de Goldman Sachs muestran que los ETF de oro apenas representaron en diciembre pasado el 0,17% de las carteras financieras privadas en Estados Unidos. Técnicamente, por cada aumento de 0,01 punto porcentual –1 punto base– en la asignación institucional o minorista al oro, el modelo de Goldman Sachs estima que el precio spot debería subir aproximadamente un 1,4%.
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