La montaña rusa del oro: ¿cómo afrontarla?
A fines de agosto, el oro experimentó una verdadera "montaña rusa": en una semana pasó de 4334 dólares a 4697 dólares, acercándose al nivel de 4700, pero luego, bajo el impacto hawkish del simposio anual de Jackson Hole, cayó abruptamente para probar la zona de 4450 dólares. Los alcistas sufrieron un golpe sorpresivo, pero ¿se tambalea la base del mercado alcista? El mercado aún espera la respuesta.
I. Impulso seguido de retroceso, los 4400 en peligro
El punto de explosión sigue siendo claro: el 18 de agosto, el precio del oro cerró en 4334 dólares, al día siguiente una fuerte vela alcista lo llevó a 4515 dólares, un aumento diario de más del 4%; después siguió subiendo escalonadamente, el 21 de agosto alcanzó los 4603 dólares y el 25 de agosto tocó el máximo de esta ronda en 4697 dólares.
Pero la resistencia antes del nivel de 4700 también era evidente. Tras el impulso, el 26 de agosto el precio del oro comenzó a retroceder, y el 27 de agosto, tras datos PCE mejores de lo esperado y un alza en los rendimientos de los bonos estadounidenses, el precio rompió los 4600 dólares. El verdadero golpe llegó el 28 de agosto: el presidente de la Fed, Kevin Walsh, lanzó un mensaje hawkish en el simposio global de bancos centrales en Jackson Hole, provocando una caída diaria del oro spot de 147 dólares hasta los 4454 dólares. La defensa de los 4600 quedó completamente rota y los 4400 se convirtieron en la nueva "última línea de defensa".
II. Análisis técnico: vela semanal con mecha larga superior, la media anual pendiendo de un hilo
Técnicamente, los alcistas enfrentan una dura prueba. La vela semanal mostró una gran vela bajista con una larga mecha superior, en fuerte contraste con la visión previa de "recién empieza la tendencia semanal"; en el gráfico diario ya ha roto las medias móviles de 5 y 10 días,el RSI (14) diario retrocedió de cerca de 65 el 25 de agosto a un nivel neutro de 55, mostrando retroceso del impulso alcista a corto plazo, aunque sin entrar en zona de pánico; por ahora, alcistas y bajistas están igualados.
La resistencia principal sigue siendo el máximo del 25 de agosto, los 4697 dólares, y ya parece lejana; el precio actual de 4454 dólares se acerca a la zona de soporte de la media anual (4413 dólares), que sigue siendo la "línea vital" de esta ronda: si se mantiene, la estructura alcista sobrevive; si cae, hay riesgo de una corrección más destacada.
Situación actual de la vela semanal del oro
III. Perspectiva macro y de flujos: en vez de un tercer impulso, llegó un balde de agua fría
Hasta ahora, había dos motivos para el alza:
El principal, y más fundamental, era el miedo al crédito estadounidense que llevó a la venta de bonos del Tesoro a largo plazo. A mediados de agosto, el rendimiento del bono a 30 años superó el 5,33 %, el de 10 años superó el 4,75 %, máximos desde 2007. Con la deuda estadounidense acercándose a los 40 billones y un déficit anual de casi 2 billones, el riesgo de crédito del dólar está siendo reevaluado.
El segundo, era la acumulación de baja volatilidad en las posiciones. Entre junio e inicios de agosto el precio del oro estuvo consolidando en rango bajo; tras el quiebre, los fondos tendenciales siguieron comprando de forma ordenada, sin una gran acumulación de posiciones largas direccionales.
Tras la ruptura del oro, la posición neta repuntó ligeramente
Pero lo que llegó después no fue una nueva noticia positiva, sino el jarro de agua fría hawkish de la Fed. El 28 de agosto, Walsh señaló en Jackson Hole que "la tendencia subyacente de la inflación no ha mejorado de manera sustancial"; si la inflación no baja lo suficientemente rápido al 2 %, la Fed "todavía tiene que trabajar". Las probabilidades de un alza de tasas en septiembre, según los futuros sobre los fondos federales, subieron del 36 % al 57 %; el bono a 10 años trepó 5,5 puntos básicos hasta 4,728 %; el índice dólar también se fortaleció.
Antes, el mercado esperaba que la Fed se tornara dovish y abriera espacio de valuación para activos sin interés; en cambio, llegó la expectativa de "tasas más altas por más tiempo". La medida de recompra del Tesoro el 20 de agosto fue vista como parche insuficiente: ante los 40 billones en deuda, esa recompra es insignificante. Dos impulsos se apagaron, el segundo no solo no llegó, sino que encima recibieron agua fría.
IV. Perspectiva y estrategia: defender la media anual, esperar nuevas señales
Los alcistas a corto plazo han sufrido un revés, pero considerando la posibilidad de que Walsh sea hawkish en forma y dovish en fondo, aún queda por ver si la subida de expectativas de alza de tasas es sostenible. Creemos que el ritmo es ahora más importante que la dirección.
Las tres nuevas ventanas de observación: si las probabilidades de alza en septiembre pueden volver a rango seguro; si el bono a 10 años puede estabilizarse cerca de 4,7 % o si sigue subiendo; y si el próximo reporte de empleo no agrícola de EE.UU. apunta a relajamiento. Cualquier confirmación podría ser catalizador para que el precio del oro consolide o busque un piso secundario.
En cuanto a estrategia, la prioridad es la defensa, no el ataque. La zona de soporte clave es la media anual en 4400-4429 dólares. Si hay una caída con bajo volumen y no rompe, se puede buscar una posición larga pequeña, apuntando a 4600 dólares (plataforma de consolidación previa), y si supera ese nivel, podría retomar el desafío de los 4696-4700 dólares; pero si rompe efectivamente los 4400, la estructura alcista se destruye y hay que cortar pérdidas sin dudar. Las resistencias a corto plazo por arriba son 4504 dólares, 4526 dólares (media móvil de 200 días) y 4600 dólares.
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