El gran bajista Burry advierte: la RMP de la Reserva Federal busca ocultar la fragilidad del sistema bancario y, en esencia, es un reinicio del QE.
Michael Burry advirtió que la Reserva Federal, bajo el concepto de "compras de gestión de reservas", está reiniciando indirectamente la flexibilización cuantitativa (QE), lo que expone que el sistema bancario todavía depende de la liquidez del banco central para seguir funcionando.
Michael Burry advierte que la Reserva Federal, bajo el nombre de "compras de gestión de reservas", está relanzando de manera encubierta la QE, lo que expone que el sistema bancario sigue dependiendo de la liquidez del banco central para "sobrevivir".
Escrito por: Zhang Yaqi
Fuente: Wallstreetcn
Michael Burry, el personaje real detrás de la película "The Big Short", lanzó una severa advertencia sobre el último plan de compra de bonos de la Reserva Federal, señalando que, aunque se denomina "Reserve Management Purchases" (RMP), en realidad expone la profunda fragilidad del sistema bancario estadounidense. Según él, esta medida es esencialmente una reanudación del quantitative easing (QE), destinada a ocultar los problemas de restricción de liquidez que enfrenta el sistema bancario, y no una operación rutinaria como afirma la Reserva Federal.
Según un artículo anterior de Wallstreetcn, la Reserva Federal anunció durante la noche que comenzará a comprar bonos del Tesoro a corto plazo según sea necesario para mantener un suministro adecuado de reservas. La Reserva Federal de Nueva York publicó simultáneamente un anuncio en el que planea comprar 40 mil millones de dólares en bonos del Tesoro a corto plazo en los próximos 30 días, siendo esta la última acción desde que se detuvo oficialmente la reducción de balance la semana pasada. El trasfondo de esta medida es la reciente volatilidad preocupante de las tasas de interés en el mercado de repos estadounidense, que asciende a 12 billones de dólares, y la continua inestabilidad del mercado monetario ha obligado a la Reserva Federal a actuar con mayor rapidez.
Sin embargo, Burry considera que esta acción demuestra precisamente que el sistema bancario aún no ha superado las secuelas de la crisis de los bancos pequeños de 2023. Advierte que, si el sistema bancario necesita el "apoyo vital" del banco central incluso teniendo más de 3 billones de dólares en reservas, esto no es una señal de fortaleza, sino una fuerte señal de fragilidad sistémica.
Burry analiza además que cada ronda de crisis parece obligar a la Reserva Federal a expandir permanentemente su balance, de lo contrario, no se puede evitar el estallido de una crisis de financiamiento bancario. La reacción inmediata del mercado confirmó la tensión en la liquidez: el rendimiento de los bonos del Tesoro a 2 meses de EE.UU. subió, mientras que el rendimiento de los bonos a 10 años cayó. Al mismo tiempo, la volatilidad en el mercado de repos persiste, lo que ha generado preocupaciones sobre una posible restricción de financiamiento a fin de año y ha obligado a los inversores a reevaluar la estabilidad del sistema financiero.
Quantitative easing encubierto y un sistema bancario frágil
Burry cuestiona el uso del término "Reserve Management Purchases" por parte de la Reserva Federal y lo interpreta como una medida encubierta destinada a estabilizar un sector bancario que aún está luchando. Según datos de FRED, antes de la crisis de 2023, las reservas bancarias estadounidenses ascendían a solo 2.2 billones de dólares, mientras que ahora han superado los 3 billones de dólares.
Burry lanza la advertencia:
"Si el sistema bancario estadounidense no puede operar sin más de 3 billones de dólares en reservas o sin el 'soporte vital' de la Reserva Federal, esto no es una muestra de fortaleza, sino una señal de fragilidad."
Agrega que el modelo actual parece haberse transformado en una necesidad de que la Reserva Federal expanda permanentemente su balance después de cada crisis, de lo contrario, se enfrenta al riesgo de una ruptura en la cadena de financiamiento bancario. Aunque este mecanismo explica en cierta medida por qué el mercado de valores se ha comportado tan bien, también revela la extrema dependencia del sistema financiero de la liquidez del banco central.
Desajuste en las operaciones de mercado y estrategias de cobertura
Desde el punto de vista operativo, Burry destaca un cambio estratégico significativo entre el Departamento del Tesoro de EE.UU. y la Reserva Federal: el Tesoro tiende a vender más letras a corto plazo, mientras que la Reserva Federal se concentra en comprar estos instrumentos. Esta estrategia ayuda a evitar un aumento en el rendimiento de los bonos del Tesoro a 10 años. Como se esperaba en el mercado, tras la reunión del FOMC, el rendimiento de los bonos del Tesoro a 2 meses de EE.UU. subió, mientras que el de los bonos a 10 años cayó.

Dada la continua volatilidad en el mercado de repos, algunos analistas esperan que la Reserva Federal tenga que tomar medidas más agresivas para evitar una restricción de liquidez a fin de año. En este contexto, Burry considera que esto es una prueba adicional de la debilidad subyacente del sistema financiero. Advierte a los inversores que tengan cuidado con las recomendaciones engañosas de Wall Street sobre la compra de acciones bancarias y revela que, para los fondos que superan el límite de 250,000 dólares asegurados por la Federal Deposit Insurance Corporation (FDIC), prefiere mantener fondos del mercado monetario respaldados por bonos del Tesoro para evitar riesgos.
Cabe señalar que el principal objetivo del quantitative easing (QE) es reducir las tasas de interés a largo plazo mediante la compra de bonos del Tesoro a largo plazo y MBS, para estimular el crecimiento económico. En cambio, el propósito de las RMP es más técnico, centrándose en la compra de bonos del Tesoro a corto plazo para garantizar suficiente liquidez en los "canales" del sistema financiero y prevenir imprevistos. Bank of America señala que, según la experiencia de 2019, la inyección de liquidez reducirá rápidamente la tasa de financiación garantizada a un día (SOFR), mientras que la tasa de fondos federales (FF) reaccionará con cierto retraso, y esta "diferencia temporal" creará oportunidades de arbitraje significativas para los inversores.
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