Cada vez que las noticias sobre aranceles vuelven a ser titulares, la pregunta más directa de los inversores es: ¿van a caer de nuevo las acciones estadounidenses?
En el informe "Liberation Day 2.0", publicado por BCA Research el 9 de septiembre de 2026, se plantea una evaluación de mayor alcance temporal.

Desde la perspectiva de BCA, una nueva ronda de conflictos arancelarios podría prolongarse hasta 2027; el mercado aún tendría margen para digerir el impacto y no necesariamente terminaría el ciclo alcista por ello. Sin embargo, esta política dura actual podría, a través de los precios, la opinión pública y los resultados electorales, impulsar un giro en las políticas en los próximos años.
Este informe fue redactado por Matt Gertken, Yushu Ma y Jesse Kuri. Integra en la misma cadena analítica las elecciones intermedias de 2026, las presidenciales de 2028 y los posibles cambios fiscales que podrían ocurrir en 2029.
Los conflictos arancelarios pueden ser recurrentes, y los mercados financieros siguen siendo una fuerza importante que limita las políticas, según BCA.
El informe repasa que, durante el primer impacto arancelario del "Día de la Liberación" en 2025, las acciones estadounidenses estuvieron cerca de entrar en un mercado bajista, los rendimientos de los bonos del Tesoro subieron notablemente, y posteriormente Trump relajó parte de las disposiciones arancelarias.

Con base en esto, BCA concluye que, incluso si Trump no logra postularse nuevamente en 2028, sigue interesado en los resultados electorales del Partido Republicano y en su propio legado político. Esto significa que tiene incentivos para usar los aranceles como ficha de negociación, pero también razones para evitar que la economía y el mercado bursátil pierdan el control.
Por tanto, BCA prevé que podría repetirse el siguiente proceso: primero aumentar los aranceles, luego negociar, y tras la presión del mercado, ajustar algunas políticas.
No obstante, esto no significa que cada caída será apoyada rápidamente por nuevas políticas. Antes de los ajustes, empresas e inversores pueden haber ya absorbido costes significativos.
La revisión judicial y el equilibrio del Congreso tampoco pueden eliminar el riesgo arancelario de inmediato. Según el informe, incluso si algunos aranceles son restringidos por los tribunales, el gobierno podría recurrir a otros fundamentos legales; y aunque los demócratas consigan ambas cámaras, puede que no tengan votos suficientes para revertir el veto presidencial.
Por eso, BCA no considera el "retiro automático de los aranceles tras las elecciones intermedias" como escenario básico.
Lo más complicado de una nueva guerra comercial es que también podría cambiar la reacción de otros países.
BCA prevé que Canadá, China y Europa podrían tomar más medidas de represalia en la siguiente etapa. Sus gobiernos también sufren presiones políticas internas, y a veces aceptar las demandas estadounidenses no es menos costoso que contratacar.
Tampoco es fácil para EEUU trasladar totalmente el coste de los aranceles al exterior.
El informe pone como ejemplo Canadá: entre el 40% y el 60% del comercio entre EEUU y Canadá son bienes intermedios. Estos componentes y materiales cruzan la frontera varias veces, de modo que el aumento de aranceles se transmite a lo largo de la cadena de suministro, afectando a empresas estadounidenses.
El caso de Michigan es especialmente ilustrativo. Según datos citados en el informe, alrededor del 39% de las exportaciones de ese estado van a Canadá. La cadena de la industria automotriz está tan vinculada que la presión comercial sobre Canadá también puede perjudicar los pedidos y los costes de la manufactura estadounidense.
En el análisis de escenarios de BCA, la tasa arancelaria efectiva de EEUU podría alcanzar entre el 15% y el 17% en 2027. El resultado real dependerá del avance de nuevos aranceles, negociaciones y revisiones judiciales, pero la presión de costes para las empresas podría prolongarse.
Estos costes económicos están siendo incorporados al análisis de BCA sobre las elecciones intermedias.
La forma más directa en que los votantes perciben la política suele ser al llenar el tanque, comprar víveres y pagar facturas.

El informe sostiene que la presión de los precios de bienes causada por los aranceles, junto con el coste energético derivado de conflictos geopolíticos, debilitarán la ventaja electoral republicana. Aunque la economía nacional siga siendo resistente, los residentes y empresas de algunos estados clave podrían sentir la presión de forma más pronunciada.
Por ello, BCA sigue inclinándose por que el Partido Demócrata conquiste ambas cámaras en las elecciones intermedias de 2026.
Pero existe un detalle importante: el juicio de los analistas y los resultados del modelo cuantitativo no coinciden del todo.
El modelo del Senado de BCA antes predecía una ligera ventaja republicana de 51 a 49, pero ahora proyecta una igualdad de 50 asientos para cada partido. En tal caso, los republicanos podrían seguir contando con el voto decisivo del vicepresidente para mantener el control.
Es decir, el modelo muestra que la ventaja republicana se está reduciendo, mientras que los analistas consideran que los demócratas podrían lograr un avance suficiente.

El texto original reconoce que, en algunos estados clave, el margen de ventaja en las encuestas se sitúa aún en torno al 2-3% de margen de error; el rendimiento de los candidatos, sucesos inesperados y la tasa de participación pueden acabar determinando el resultado.
Esta divergencia merece ser señalada. Nos muestra que un informe puede tener una postura clara y a la vez aceptar que la conclusión aún no está confirmada por los datos.
BCA mira hacia 2029 porque una elección puede cambiar las expectativas sobre la siguiente.
Si los demócratas tienen un buen desempeño en 2026, el mercado podría aumentar las expectativas de que también ganen la Casa Blanca y el Congreso en 2028. Según BCA, esto incrementaría la probabilidad de una subida fiscal en 2029.
Para las empresas, los impuestos afectan el beneficio neto, los subsidios influyen en los retornos de proyectos y los cambios regulatorios pueden alterar la competencia sectorial. Aunque la política aún no sea efectiva, si hay cambios en la probabilidad de implementarlas, el mercado podría ajustar valoraciones por anticipado.
Por supuesto, sacar proyecciones de las encuestas de 2026 hasta la política fiscal de 2029 pasa por numerosos filtros intermedios. Resultados electorales, escaños en el Congreso y los detalles legales, todo ello es incierto.
Para comprender este informe, hay que tener siempre en cuenta estas condiciones: describe una trayectoria de políticas posibles.
Esto también explica la aparente contradicción de la postura de BCA: se mantiene vigilante ante cambios lejanos en la política, pero opina que las fluctuaciones antes y después de las elecciones de 2026 no necesariamente destruirán el mercado alcista de fin de año.
El informe también señala que históricamente, que el partido del presidente pierda ambas cámaras no implica necesariamente un mal desempeño bursátil. Sin embargo, el promedio histórico solo proporciona contexto y no responde concretamente sobre lo que ocurrirá tras cada elección específica.

Uno de los riesgos clave de esta tesis moderada de BCA es que la economía estadounidense sufra una caída inesperada. El informe advierte que si la economía y la aprobación caen a la vez, Trump podría adoptar una política comercial aún más agresiva, intensificando el conflicto que se esperaba controlar.
Por ello, al leer este informe, la resiliencia económica es un supuesto que debe observarse de cerca.
Si cambian las políticas, el impacto en los sectores será muy distinto.
BCA plantea cuatro líneas de observación en el informe.
Las constructoras residenciales encabezan la lista. BCA considera que mejorar la accesibilidad a la vivienda podría volverse un enfoque político demócrata. Si en el futuro bajan los aranceles a la madera, el acero y el aluminio, aumenta la oferta de mano de obra, y se combinan medidas de apoyo, las empresas de construcción podrían ver beneficiados tanto sus costes como la demanda.
La energía verde depende del alcance del apoyo político. El informe cree que si los demócratas recuperan más control sobre la agenda política, los incentivos podrían expandirse desde baterías y materiales estratégicos hacia más áreas de energía limpia. No obstante, esto aún requiere subsidios concretos, ventajas fiscales y rentabilidad empresarial.
El campo de dispositivos médicos ilustra diferencias intra-industria. BCA advierte que si el tema de un seguro médico universal recobra relevancia, las aseguradoras podrían encarar mayor presión sobre su modelo de negocios, mientras que los fabricantes especializados, debido a altas barreras de producto y regulación, recibirían menor impacto. Este punto pone el énfasis en su posición relativa.
La lógica de los bienes de consumo básico es más cercana a la vida cotidiana. El informe cree que el apoyo social podría incentivar la demanda, y si bajan los costes políticos y energéticos, mejoraría el margen de beneficio. Sin embargo, la presión política sobre los precios empresariales también podría aumentar.
Estos cuatro sectores comparten el hecho de que pueden canalizar ingresos o costes empresariales a través de políticas concretas. El desempeño real de las acciones también dependerá de valoraciones, tasas de interés, competencia y ejecución operativa.

Al terminar de leer este informe, mi interés recae especialmente en cómo trata los problemas de distintas escalas temporales.
La subida inmediata de aranceles sacude el sentimiento del mercado e incide en costes empresariales; una presión sostenida sobre el coste de vida puede cambiar el voto; y el resultado electoral puede afectar impuestos y políticas sectoriales años después.
Estas piezas están interconectadas, y cada una requiere nuevas evidencias para ser confirmada.
De ahora en adelante, además de seguir los anuncios sobre aranceles, podríamos continuar rastreando cómo las empresas absorben costes, si las encuestas estatales clave superan los márgenes de error y si las propuestas de política se convierten en planes aplicables. A medida que estos factores evolucionen, las proyecciones de BCA deberán someterse a nuevas pruebas.