Atención a un posible error de la Fed sobre la inflación: la suba de tasas en septiembre podría ser una medida innecesaria
Informe de Huí Tōng Wǎng, 8 de septiembre—— Hasta el fin de la semana pasada, la probabilidad derivada del mercado de futuros de tasas de los fondos federales mostraba que existía cerca de un 60% de posibilidades de que la Reserva Federal cometiera el error de subir las tasas a mediados de septiembre. Consideramos que la Reserva Federal no necesariamente cometerá este error, pero si realmente sube la tasa, podría desencadenar una corrección más profunda en los mercados de oro, acciones y divisas: el precio del oro y el S&P 500 bajarían, mientras que el índice del dólar se fortalecería. La lógica es la siguiente: una suba de tasas fortalece al dólar y eleva las tasas reales, lo que suele presionar a la baja al oro y a las acciones sobrevaloradas denominadas en dólares, al mismo tiempo que incentiva el retorno de capital a activos en dólares.
Una suba de tasas por parte de la Reserva Federal no hará que más barcos pasen por el Estrecho de Ormuz, no logrará que las refinerías produzcan más diésel, ni hará que los agricultores cultiven más maíz. El mecanismo de transmisión de la política monetaria tiene límites intrínsecos: los movimientos en las tasas afectan el costo del capital y el entorno crediticio, pero no pueden crear directamente un suministro físico que ha sido interrumpido. En términos generales: cuando el aumento de precios se debe a restricciones de oferta y no a un sobrecalentamiento de la demanda, subir la tasa no es la mejor respuesta, y podría incluso estar desviando el foco “atacando el síntoma y no la causa”.
Lamentablemente, la mayoría de los miembros del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) también ignoran la situación económica real, centrándose únicamente en los datos inflacionarios más seguidos y en los informes de empleo cuya precisión es tan baja que casi no tienen valor de referencia. Es decir, los responsables de las decisiones tienden a responder de manera mecánica a estadísticas “visibles y fáciles de citar”, en vez de basarse en un análisis real del funcionamiento económico; a su vez, la distorsión en los datos de empleo debilita el argumento de “respaldo en los datos”. Además, las declaraciones de presión de Trump sobre la Reserva Federal también tienen un efecto negativo. El motivo es: para mantener una apariencia de independencia, incluso si dentro del FOMC hubiera miembros inclinados a bajar la tasa (actualmente ninguno sostiene esa postura), la presión del presidente podría obligarlos a inclinarse hacia el lado opuesto. Existe aquí un mecanismo inverso sutil: a mayor presión externa, más se busca demostrar independencia con una actitud de “inamovibilidad”, lo que podría descartar prematuramente la alternativa de discutir una baja de tasas.
Se llega así a una situación en la que, sin importar la verdadera causa de la suba de la inflación o el camino óptimo de solución, la lógica por defecto de los mercados financieros es esta: mientras los datos económicos sugieran más presión sobre los precios o un desempeño económico más fuerte, aumentará la probabilidad de una suba de tasas por parte de la Reserva Federal. Esto significa que la valoración de mercado sigue una ley “datos-política” lineal fuertemente simplificada, sin importar si la cadena causal detrás de los datos realmente justifica una política contractiva.
Influenciado por las noticias más recientes, la probabilidad en el mercado de futuros de tasas para una suba en la reunión del FOMC del 16 de septiembre pasó del 70% el martes pasado, al 50% el jueves, para volver a subir al 59% el viernes. El mercado del oro es el más sensible a esta variabilidad. Esta fuerte oscilación es en sí misma un reflejo directo de la incertidumbre: el giro de un extremo a otro en la misma semana indica que el mercado carece de una perspectiva clara tanto sobre las verdaderas intenciones del banco central como sobre el rumbo de los datos futuros.
En resumen, hasta el cierre de la semana pasada, el mercado de futuros de tasas de los fondos federales mostraba cerca de un 60% de probabilidades de que la Reserva Federal cometa el error de subir la tasa a mediados de septiembre. Consideramos que la Reserva Federal no necesariamente cometerá este error, pero si realmente sube la tasa, podría desencadenar una corrección más profunda en los mercados de oro, acciones y divisas: el precio del oro y el S&P 500 bajarían, mientras que el índice del dólar se fortalecería. La lógica es la siguiente: una suba de tasas fortalece al dólar y eleva las tasas reales, lo que suele presionar a la baja al oro y a las acciones sobrevaloradas denominadas en dólares, al mismo tiempo que incentiva el retorno de capital a activos en dólares.
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